Declaratoria de Herederos

Determinación de la  Declaratoria de Herederos

Cuando alguien muere sin dejar un testamento, el ente público correspondiente puede realizar una determinación formal de herederos. Durante este proceso, el Tribunal hará una declaración formal sobre la identidad de los herederos del difunto. En virtud de esta declaratoria de herederos, los bienes del difunto pueden ser divididos y distribuidos entre los herederos.

El beneficio de la declaratoria de Herederos se relaciona con el hecho de que un Tribunal de Justicia ha hecho un juicio formal de la búsqueda de la identidad de los herederos del difunto. Desde ese momento en adelante, cualquier intento de incluir a otra persona como heredero de los bienes será anulado, a menos que el fallo pueda ser modificado por el ente judicial. Esto crea una finalidad para la determinación de los herederos.

Declaratoria de herederos

A la inversa, sin embargo, el procedimiento de la determinación de Herederos puede ser costoso y durar poco tiempo. Entonces, se requiere para la determinación la presentación de una demanda ante la Corte de Sucesiones, y la Corte debe nombrar a un abogado independiente para investigar la identidad de los herederos. Una vez que el abogado ha informado de sus conclusiones a la corte testamentaria, el Tribunal fijará una audiencia para emitir la determinación en cuanto a la identidad de los herederos. En esa audiencia, la Corte necesitará dos testigos desinteresados para dar testimonio de  los hechos necesarios para la Declaración Jurada de Herederos.

La determinación de herederos es un mecanismo utilizado muchas veces en conjunto con la Administración dependiente de los bienes de alguien que murió sin dejar un testamento. Sin embargo, la declaratoria de herederos también se puede completar de forma independiente de cualquier proceso de sucesión. Cuando lo es, los activos se transfieren en virtud de la Orden del Tribunal, y no habrá ningún albacea o administrador de los bienes.

La sucesión indivisa y el Impuesto a la Renta

Este concepto de sucesión indivisa es creado por el derecho civil. En el caso que existan varios herederos, cada uno de ellos es propietario de los bienes de la herencia que dejó el causante, en proporción  a la cuota que tengan derecho a heredar.

Tales herederos tienen derecho a cuotas ideales, pues mientras no se realice la división y participación de sus derechos, estos no se encontrarán materializados sobre partes del bien común.

El artículo 17º del TUO de la Ley del Impuesto a la Renta, señala que las rentas obtenidas por las sucesiones indivisas se reputarán, para los fines del impuesto a la renta hasta el momento en que se dicte  la declaratoria de herederos o se inscriba el testamento en los registros públicos

De lo mencionado, se puede establecer que la sucesión indivisa es un contribuyente de duración determinada, pues su existencia se inicia con el fallecimiento de la persona natural y se extingue ya sea por mandato judicial o por inscripción del testamento de la persona fallecida, es decir, cuando los herederos incorporen a su propio patrimonio el dejado por el causante.

Por lo tanto, cuando un contribuyente fallece, los herederos deben modificar el tipo de contribuyente de persona natural a sucesión indivisa (el número de RUC seguirá siendo el mismo), y seguir tributando de es manera hasta el momento en que los herederos incorporen a su propio patrimonio el dejado por el causante, realizando a partir de ese momento sus propias declaraciones.

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